Tenía ganas de ver “Up”. Había escuchado y leído muchas y muy buenas críticas, por tanto mi entusiasmo iba en aumento. Hace pocos días, por fin, tuve la oportunidad de verla.
“Up no es una película para niños” me dije después. No porque el contenido sea no apto para menores, porque tenga escenas fuertes, trastoque valores, ni nada por el estilo. Me tocó verla junto a algunos niños y adolescentes, y mientras yo disfrutaba, reía y hasta me emocionaba… los niños se aburrían y preguntaban insistentemente “¿a qué hora termina?”. Por eso lo digo. Dicho sea de paso, los demás adultos seguían entusiasmados la cinta, como yo. Aunque con un niño aburrido al lado, nadie puede disfrutar plenamente de una película.
Up es una de esas películas lindas que vale la pena ver. Una película hecha por tipos talentosos que aman lo que hacen, que se encariñan con su trabajo, que se preocupan hasta de los pequeños detalles. Es de esas películas que a uno lo hacen buscar excusas para verlas de nuevo y que yo recomiendo a mis amigos, hasta el extremo de cansarlos.
Pero creo que los niños, niños comunes y silvestres de hoy, sólo disfrutan de títulos como “Rápido y Furioso”, “Transformers”, “Los 4 fantásticos” y muchos otros sin trama, sin historia, pero con velocidad, explosiones, sangre y efectillos varios. Lo peor es que veo que ellos, los niños y adolescentes de hoy, prefieren temáticas muy poco infantiles como violencia, brujería, ocultismo. Hasta sexo, como si nada.
Aunque suene cliché y, para muchos, clerical, creo que debemos poner mucha atención en lo que miran, juegan y leen los niños. Ven muchas cosas que no debieran. Dejan de ver otras, como Up. Gran película.
Ojalá me equivoque en mis juicios.
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